La pandemia me despertó un sentimiento de indiferencia hacia las redes sociales. Sin embargo, en la vuelta a la realidad, me encuentro de nuevo pegada a vidas ajenas que poco me importan. A vídeos absurdos que si, tras una carcajada a medio camino entre la vergüenza y la indiferencia, no son más que la demostración de que los humanos somos una auténtica pandemia.
Durante la pandemia he visto florecer jardines. He visto muchos pájaros cerca de mi, y gatos relamerse con pereza en mitad de la calle. A dos enamorados enfrentados a dos metros, mascarilla mediante, desprender una lujuria propia de los habitantes de la selva. Floreciendo y creciendo gracias a nuestra pandemia.
Los he visto marcharse. He visto los pinchos y venenos. La suciedad que generamos esparcida en los jardines. Los he visto volar y temer de nuevo.
Mucha gente sueña con poder volar por sus propios medios. Envidia el revoloteo de las alas de un pájaro, y se imagina cuál vencejo revoloteando en el jardín de las delicias del Bosco.
Y muchas veces lo he pensado. Si pudiésemos volar, esquilmaríamos los prados del cielo, y mataríamos todo lo que contiene con avaricia.
Ha vuelto la fría sociedad que hemos generado, a pesar de las cervezas en las terrazas y los festivales multitudinarios. Por aquello de que no nos casamos con nada, pero necesitamos calor constante. Eso lo proporciona la multitud. Que aunque está repleta de emociones fugaces, no es capaz de llenar muchos vacíos emocionales en nuestra cabeza. Estamos llenos de ira.
Y por eso caminamos por el mundo con aires de grandeza, desprendiendo soberbia y pasividad. Siendo incapaces de parar y sentir por nosotros mismos la realidad en la que queremos vivir. Muertos de envidia por los parajes alejados de la sociedad, aunque sea una quincena entre julio y agosto.
O dos días. Hay veces, que unas solas horas serian suficientes para parar una cabeza nublada del día a día.
Y hay veces que una pandemia te deja un trocito de ti mismo para que lo cultives, si quieres. Para que comas con gula cada uno de sus frutos.

