Si supiéramos huir, ningún loco seguiría en este mundo de cuerdos. El cerco vital se ha reducido a una idea insulsa de cambio, sin ganas ni fuerza. Ni entereza, practicamente disgregado de toda nación.
Pasamos tanto tiempo juntos que no somos capaces de permanecer unidos. Un nido etéreo para volar en cualquiero momento. La opciones son tantas que nada es para siempre. Nada tiene límite, excepto la libertad que se nos niega viviendo en sociedad.
El amor no tiene fronteras, será por eso que somos la «Generación Avión».
El empleo no tiene fronteras, pero no podemos quedarnos en casa.
Los sueños no tienen fronteras, y la mitad de la población duerme a base de cápsulas recubiertas. La vida no nos deja soñar. Los sueños no están permitidos en una jornada a cuarenta horas.
Y cuando queremos dormir el mundo llora en una pantalla plana.
El género es debate, la religión un estigma social, la política una mentira, y la economía mundial una utopía inexplicable a los oídos de la gente.
Nacemos, morimos y, entonces crecemos. No podemos ser libres, todo tiene la medida de un cuerpo ajeno al nuestro.

Thanks for your blog, nice to read. Do not stop.