A dos mil no se vive. Ni a mil. Uno a uno cara a cara, el juego es más sencillo. La mente fluye con calma y los versos se ralentizan.Si hoy ha llovido, no es mi día. ¿El sol deslumbra las calles?… a mi se me secan las ganas.
«Y hoy no me apetece volver a hablar,
solo hacer gestos y marear
a las estrellas que cuidan mi ciudad.
Y hoy no necesito hacer nada más,
que ir dando vueltas hasta encontrar
algún camino que me lleve al final.»
Síndrome Moscow- Carretera
